Y antes de que alguien me eche en cara cualquier cosa, yo he sido uno de los que más he apoyado las recopilaciones de la editorial LIS, versus las de Ricardo Mendoza Orantes, por que ha mi juicio son más completas, tiene relaciones y contiene prontuarios muy útiles al momento de hacer búsquedas rápidas, sin embargo el error está en uno también como usuario de la ley, y al final somos libres de comprar donde queramos.
Por que no las imprimimos y las empastamos? O mejor aún, Porque no creamos nuestra propia editorial?
Tener las leyes y comprarlas solo por comprarlas es un error. Lo que debemos hacer es estudiarlas, y si verdaderamente hemos estudiado, advertiríamos los errores previo de cualquier prueba o examen. Que tal si el error lo cometemos en una audiencia, ante un juez o tribunal colegiado? no les parecería más grave un llamado de la atención de parte del juez o jueces? o que nuestro cliente pierda porque invocamos mal el texto de la ley? Le echaríamos la culpa al editor del código en ese momento? No verdad? Si andamos en el ejercicio, nuestro deber ético como profesionales del derecho es haber estudiado, pero si no estudiamos (o sea, sólo leemos el cuerpo o texto de la ley), no se puede esperar mucho de nosotros. Digo esto, más como un llamado a la reflexión... a que nos pongamos la mano en la conciencia y reconozcamos que lo malo de nuestro gremio empieza por cosas como estas.
Seamos agentes de cambio. He dicho.
Lic. Francisco William Paredes
"Ahora bien, nosotros sabemos que la Ley es excelente con tal que uno la maneje legítimamente con el conocimiento de este hecho: que la ley no se promulga para el justo, sino para desaforados e ingobernables, impíos y pecadores, faltos de bondad amorosa, y profanos, parricidas y matricidas, homicidas,fornicadores, hombres que se acuestan con varones, secuestradores, mentirosos, perjuros y cualquier otra cosa que esté en oposición a la enseñanza saludable según las gloriosas buenas nuevas del Dios feliz, que me fueron encomendadas". (1 Timoteo 1:8-11)