Yo quisiera creer que el espíritu que mueve a las universidades es el hecho de competir y sacar un mejor profesional. Pero...
La práctica nos dice lo contrario, las universidades no tienen ese discernimiento de buscar el docente para la asignatura, sino que dada la asignatura se la ofrecen al docente que tienen de planta sea especialista o no en la materia.
Además, las universidades no ven si tiene experiencia la persona que fungirá como docente, sino que “como ya saben” que la paga es comercial toman abogados de la última hornada de graduados, talvez muchachos con algún brillo o brío, pero igual, adolecen de esa experiencia de la calle que no se puede ni se debe despreciar, pues es la que hace que se enseñe lo real.
Aunque… también pueden enseñar el “arreglo”, la confabulación, y dar atrevidos consejos de picardía, pero, si sabrán trasmitir que el campo es la realidad, y que hay que prepararse para sobrevivir ante el abogado estudioso como ante el abogado perverso.
Entonces, por eso estaría por que las universidades unifiquen las asignaturas, por bloques, de igual forma para todas, así lo comercial no sería lo imperante, sino la competencia del docente.