Mis estimados, les solicito ayuda al respecto.
Una cliente tiene un problema muy peculiar, pues contrajo matrimonio con otro salvadoreño en el extranjero del cual hasta ya se divorció y hoy ha contraído segundo matrimonio con una persona distinta y de nacionalidad diferente. El tema es que su último pasaporte salvadoreño lo sacó con apellidos de soltera, ahora el consulado de El Salvador, se está negando a otorgarle nuevamente el pasaporte ya que a ellos les aparece en San Salvador un Acta de Matrimonio (aparentemente la familia de su ex esposo registró el matrimonio de el acá en el país), sin embargo la partida de nacimiento de ella no aparece con ninguna marginación.
Su pasaporte obviamente ya venció y ella necesita uno nuevo para tramitar su residencia en los Estados Unidos, pero el consulado se lo emite con el apellido de casada (de su primer matrimonio) lo cual a ella no le sirve de nada pues en ese país ya se divorció de esa persona y hasta ya se encuentra casada con otra. La solución que el cónsul le ofrece es que tramite el divorcio acá en El Salvador, se le margine la partida y luego se registre el nuevo matrimonio lo cual me parece extremadamente engorroso y hasta inutil.
¿Será que podría existir otro tipo de salida alterna a esta situación por la vía administrativa? ¿O se debe de hacer forzosamente el divorcio aún sabiendo que ellos contrajeron matrimonio y se divorciaron por las leyes norteamericanas? ¿En todo caso no cabría la posibilidad de un "Auto de pariatis" para la resolución de divorcio de la Corte de los Estados Unidos?
De antemano agradezco sus respuestas ante tan complicado tema
Lic. Francisco William Paredes
"Ahora bien, nosotros sabemos que la Ley es excelente con tal que uno la maneje legítimamente con el conocimiento de este hecho: que la ley no se promulga para el justo, sino para desaforados e ingobernables, impíos y pecadores, faltos de bondad amorosa, y profanos, parricidas y matricidas, homicidas,fornicadores, hombres que se acuestan con varones, secuestradores, mentirosos, perjuros y cualquier otra cosa que esté en oposición a la enseñanza saludable según las gloriosas buenas nuevas del Dios feliz, que me fueron encomendadas". (1 Timoteo 1:8-11)